SoftAtmos
Neblina de luz en blanco y negro sobre una sala oscura

Ruido blanco

El ruido blanco es el enmascarador más eficaz de la biblioteca porque reparte su energía por igual entre todas las frecuencias. Sea cual sea el ruido que te molesta, una parte del ruido blanco cae justo encima. Por eso sigue siendo la recomendación estándar para oficinas diáfanas, calles ruidosas y tabiques finos.

Su punto débil es el mismo que su fuerza. Al ser perfectamente uniforme y no cambiar nunca, puede resultar clínico en sesiones largas, y a algunas personas les cansa pasada una hora o dos. El arreglo habitual no es bajarlo sino suavizarlo: una capa de lluvia añade variación orgánica sin añadir nada que reclame atención.

El volumen importa aquí más que en ningún otro sitio. Ponlo justo por encima del sonido que quieres tapar y ni un poco más: el objetivo es un suelo uniforme que dejes de notar, no un muro de sonido. Si a los diez minutos de trabajo sigues siendo consciente de él, está demasiado alto.

Úsalo solo cuando la sala sea realmente ruidosa, y mezclado con lluvia cuando lo único que quieras sea una base estable sobre la que trabajar.